miércoles, 1 de octubre de 2008

San Cristóbal de las Casas

Como muchas veces en nuestro viaje, las dudas reinaron en las decisiones que ibamos tomando. Una decisión muy difícil fue la de ver si íbamos o no a Mexico. Pero luego de muchas averiguacioens y consejos nos mandamos. El primer destino fue Palenque (que explicamos en el post del Mundo Maya) y de ahi a San Cristobal de las Casas, en el estado de Chiapas. Vale la pensa aclarar que Chiapas es la regíon con mayor número de índigenas, y además la más pobre.

San Cristobal es una ciudad increible, y nos recibío de la mejor manera. Una mujer llamada Erika, junto a su hijo Carlitos nos ofrecieron un hostel para los 5 (estabamos con Mathilde y Solene, las chicas francesas) y la mejor decisión que tomamos fue aceptar. Junto a su marido Arturo, nos hicieron sentir como en casa. Lo llamaron Casa Jardín, y es atendido por ellos, te cocinan, te hacen el desayuno, lo que necesites ellos estas. Grandes conversaciones salieron en ese hostel, sumado a que sin lugar a duda formamos el grupo máas ecléctico del viaje. Franceses, argentinos, japonesas, alemanes, mexicanos ingleses entre otros. Es más, un día fuimos 14 a comer y fue muy divertido el intercambio cultural.

La ciudad en si es muy linda. Colonial, mezcla de una ciudad antigua, con turismo en su máxima expresión. Caminar por peatonal 20 de noviembre hasta llegar al Mercado, o ir a sus plazas, con sus iglesias o catedrales. Sus restaurantes de gran nivel (a los cuales obvio que no ibamos) y sus puestitos de comidas, sus bolichitos, como Zirkus el cual visitamos en varias ocasiones. También fue lugar para los apeteizers, promocionado por las francesas, vino y diferentes snacks y tapas para pasar la tarde en compañia de una buena conversación, o en algunos casos de un violín y banyo.

También tuvimos tiempo para ir al cine y ver Deficit, una pelicula dirigida y actuada por Gael Garcia Bernal que prohibo que alguien vea. No pudo ser más mala (la eligió Solene). Pero una de las cosas más lindas fue que estuvimos para el 15 de septiembre ahi, el día del Grito de Independencia. Nos juntamos todos en la plaza central a esperar las 10 para gritar todos, junto al Alcalde, viva Mexico, viva la Independencia y viva mil cosas más. La plaza estaba llena, el grupo Acaciete le dio color a la noche con un megarecital y nosotros nos fuimos a tomar una Micheladas.

San Cristobal fue base para ir a otros lugares. Uno de ellos fue San Juan Chamula, un pueblito a 15 minutos, en cual hay una gran feria, pero sobre todo, una iglesia muy fuera de comun. Es una mezcla de religiones entre la católica y las creencias mayas. El piso esta lleno de ramas de pino, y velas por todos lados. Imágenes y estatuas de todos los santos que se puedan imaginar. Una buena comida regional cerraron la tarde. Pero con Solane y Mathile volvimos otro día e hicimos el recorrido de vuelta a pie. Mas o menos unas 3 horas, con lluvia intermitente, pero fue divertido.

Otro lugar que visitamos fue el Cañon del Sumidero. Nos dijeron que las paredes llegaban a tener mil metros, se veía inmenso. Cocodrilos, aves de todos los colores y naturaleza pura, en un recorrido en lancha de aproximadamente 2 horas. De ahi nos llevaron a Chiapas de Corso, el primer pueblo fundado en la región. Realmente no hay mucho para comentar, muy tradicional pero nada deslumbrante.
Y el mejor lugar que fuimos fue a Oventic. Un caracol zapatista al cual pudimos acceder. Para esto nos tuvimos que tomar una combi, al llegar un enmascarado (como todos los del ejército zapatista) nos pidió los pasaportes. Eramos un grupo de 8. Nos llevaron a una habitación donde nos explicaron un poco el funcionamiento del Caracol, y su ayuda a los pueblos indígenas. La charla fue muy fructífera, pero nos quedaron muchas dudas. De ahi dieron permiso para recorrer el pueblo, siempre y cuando no saquemos fotos a la gente. Fue una experiencia muy enriquecedora y que nos dió un panorama diferente a lo que se ve y se vive día a día en las grandes ciudades.

En fin, San Cristobal fue muchas cosas, pero sin duda uno de nuestros puntos más queridos en todo el viaje.

martes, 30 de septiembre de 2008

GuateAmala (Antigua, Lago Atitlan, Chichicastenango y Semuc Champey)

Desde el momento que cruzamos desde Honduras a Guatemala supimos que algo bueno iba a pasar. Nos tomamos un shuttle desde Copán directo a Antigua, que justamente se llama así porque era la anterior capital nacional, antes de cambiar a Ciudad de Guatemala. Al llegar nos encontramos con una ciudad colonial como pocas. Esas que te hacen recordar Cuzco, o tal vez Cartagena. Calles empedradas, fachadas antiguas, una plaza central que hace de embudo para los caminantes, y muchas iglesias. Además de todo esto, nos sorprendió la cantidad de turistas de todo el mundo que transitaban las cuadras de esta ciudad.

No hicimos demasiadas cosas, pero nos tomamos el tiempo de ir a lugares de salsa (se siente la vibra de este ritmo en toda la ciudad) y a escuchar al gran Nacho Borell que nos hizo mover las cachas a más no poder. Pero este lugar hizo de base para tomar el tour al volcán Pacaya. ¿Qué tiene de especial este volcán? todavia esta activo. Si como lo escuchan, todavía hay actividad en el. Asi que con el tour contradado salimos para alla. Una hora de bus nos depositó en la base del volcán, algunos pequeños preparativos y a subir. Aqui conocimos a una amiga española, Bergoña que nos acompañó. Todo fue muy divertido, con trecking, caminar por rocas volcánicas, y hasta descender corriendo una ladera al riesgo de caerse y rasparse todo. Pero lo mejor estaba por llegar.

Al llegar a los rios de lava, fue una cosa que no podemos describir, solo podemos decir que es probablemente la sensación de mayor calor, (casi fuego) que hayamos sentido en nuestras vidas. Con la lava cayendo al lado nuestro (a un par de le derritieron las suelas de las zapatillas) y otros tantos haciendo malvadiscos asados, fue un momento único. Pero faltaba lo máas difícil, volver. Se nos hizo de noche y no teniamos linterna (obvio que nos habían avisado que debíamos llevar, pero bueno, somos cabezones), sumado a que llovia y había tormenta eléctrica, y los rayos parecían caer al lado nuestro. Pero todo esto lo hizo muy divertido y como estamos escribiendo entenderan que llegamos vivos.

Nuestro siguiente destino en Guatemala fue el Lago Atitlan, el cual muchos lo consideran el lago más lindo del mundo. Para eso nos tomamos un bus a Panajachel, y una lancha a San Pedro Laguna. Es llamativo, porque en este Lago se pueden encontrar pueblos con los nombres de los 12 apóstoles y otros santos. La estadía fue muy tranquila, aprovechamos para relajarnos, tomar sol, nadar y hacer cosas extrañas, como comer ceviche de desayuno, o algún que otro pastelito mágico. Por las tardes era inflatable la lluvia, y por la noche los seres que salían y se agrupaban en diferentes bares, todos pasadísimos. También conocimos a otras grandes amigas aquí, dos norteamericanas llamadas Sarah y Laureen. Nos cruzamos con muchos israelitas y hasta con un chaman que negociaba los precios (de chaman no tenía nada).

Desde este pueblo pudimos ir a otro, uno que vive de una de las ferias más grandes de Latinoamérica, Chichicastenango. Aqui fue momento de comprar, pero por sobre todo de regateo. Precios ilógicos llevaban a descuentos más ilógicos aun. Un constante tira y afloje, que se torna muy divertido cuando uno no tiene apuro, y más cuando llega la hora del cierre del mercado y no se ha vendido mucho. Colores, olores, texturas, todo esto se puede apreciar en este mercado, que abre los jueves y domingos, y del cual vive muchisima gente. Luego del paseo volvimos a San Pedro a seguir descansando.

El siguiente paso fue Semuc Champey. y como ya es habitual en este viaje, fue otro destino lleno de aventuras. En este caso, la visita a un parque nacional y el recorrido de unas cavernas; literalmente un viaje al centro de la tierra. El viaje fue largo y complicado, cambiando de buses y haciendo noche en la ciudad de Cobán, y otra vez tomando y cambiando de buses al día siguiente. Sin embargo, para las 11 de la mañana del miércoles llegamos al hostel Las Marías, desde donde salimos a hacer los tours. El primero, el parque nacional Semuc Champey, fue uno de los paisajes más lindos de todo Centroamérica (y, según muchos, el lugar más lindo de toda Guatemala). Son unos piletones de arcilla, formados a lo largo de años, que forman un puente que separa dos partes de un río. Son bastante profundos, y el agua es completamente cristalina, asi que pasamos unas horas nadando y chichoneando. Una comida rápida y vuelta al hostal, ya que a las 15 hr empezaba el tour a las cavernas.

Si bien habíamos visto fotos y nos habían recomendado ir, no estábamos preparados para lo que fue esa aventura, una verdadera incursión al centro de la tierra. Empezamos metiéndonos al agua con una vela en la mano, nuestro guía Armando (un local de 19 años que prácticamente no hablaba español) al frente. El agua estaba fría y nos llegaba a la cintura. A medida que caminábamos la luz del sol se fue extinguiendo. Armando sacó un encendedor y prendió las velas que nos había dado al comienzo; es increíble la luz que da una vela, y lo oscura que puede ser la oscuridad. Las cavernas eran enormes, altas y silenciosas. Estalactitas y estalagmitas, y un par de murciélagos que nos chistaban desde sus nidos. Agua de nuevo, pero ahora hay que nadar: con una mano fuera del agua, Armando ya iluminaba el lugar donde debíamos llegar y después nosotros, 8 velas flotando por un lugar que se revelaba a medida que nos movíamos e iluminábamos. En todo momento nos sentimos dentro de una película: podía aparecer algún monstruo, o Indiana Jones saltar delante nuestro.

Escaleras arriba y abajo, escalada por el medio de una cascada, túneles y más nado nos llevaron hasta el fin del recorrido: una enorme cueva, parte de la caverna formando una plataforma para saltar y un piletón caer. La subida era difícil, sobretodo por no ver bien dónde pisar ni de donde agarrarse. Pero la caída fue corta y el agua refrescante. Para salir recorrimos el mismo camino, esta vez con más frío y menos velas. Después de casi dos horas de cavernas, volvimos a ver la luz del sol y a sentir el viento. Pero no era el fin del tour, sino que faltaba el tubing: Con unas cámaras de rueda, recorrimos los 2 km que separan las cavernas del hostel. Un momento para relajarse y dejarse llevar por la corriente, aunque el agua es bastante fría. Para terminar el día, sesión de saltos ornamentales desde un muelle, comida y sueño. A las 5 de la mañana teníamos que arrancar para Flores, la parada anterior a las ruinas de Tikal. Pero eso es parte del post anterior, del mundo maya.

sábado, 27 de septiembre de 2008

El Mundo Maya

Por cuestiones de tiempo y practicidad vamos a hacer algo fuera de lo común...Vamos a saltar en el tiempo y en el espacio para explicar nuestras visitas a lo diferentes centros arqueológicos mayas en una solo post. En total fueron 5 (Copan, Tikal, Palenque, Tulúm y Chichen Itza). La cultura maya, apareció hacia el año 2 000 a.C., se extendió por heterogéneas tierras conocidas hoy como Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras y el sureste de México. Durante siglos, fue una de las civilizaciones más avanzadas de la antigüedad.

COPAN: un oasis tranquilo de cultura antigua y gran naturaleza. Está localizado en el occidente de Honduras, justo a 14 kilómetros de la frontera con Guatemala. La entrada al parque arqueológico se realiza siguiendo un largo paseo rodeado por árboles, que lleva a la Gran Plaza, explanada con hierba en cuyo centro hay una pirámide y varias altas estelas. La mayoría de los jeroglíficos y esculturas de las estelas y altares hace referencia al Conejo, una de las figuras más importantes de Copán.

Nos llamó mucho la atención ya que fue la primera que visitamos. Estan muy cuidadas, conservadas y prolijas, en un ambiente bien amplio y grande, con largas extensiones de pasto y unas vistas increibles. Caminamos mucho y subimos cantidad de escalones para poder tener las mejores vistas desde arriba de las construcciones impactantes creadas hace miles de años por nuestros queridos Mayas. Lo mas notable sin duda, el Altar Q, situado en el patio occidental de la Acrópolis de Copán. Este enorme bloque cuadrangular de piedra tiene esculpidos 16 hombres sentados (cuatro por lado).

C
opan fue la apertura en este viaje al Mundo Maya, y a pesar de haberla recorrido sin guía, pudimos apreciar muchas cosas, pero lo que más nos gustó fue una escalinata toda esculpida enorme, una contruccion que no vamos a olvidar.
TIKAL: para llegar a Tikal hay que primero pasar por la isla de Flores, en medio del lago Peten Izta. Desde ahí, y asentados salimos para las ruinas a las 3 de la mañana para poder ver el amanecer. Concientes e informados que por la epoca es muy dificil verlo, igual fuimos por la experiecia. Luego de caminar a oscuras por caminos donde se vislumbraban algunas ruinas y mucha selva, subimos a la piramide 4 (la más alta de todas) y ahi aguardamos la salida del sol. Debemos confesar que estaba todo demasiado nublado como para ver algo, pero la sensacion del despertar de la selva es algo que no vamos a poder olvidar.

V
ale aclarar que Tikal es una ruina en el medio de la selva y ese es uno de sus principales atractivos. Es por eso que nos referimos a su despertar. Monos ahuyando para marcar su territorio, loros, papagayos y muchos ruidos que hacen de las ruinas un lugar imponente y a su vez maravillosamente natural. Luego de una hora en silencio escuchando todo esto, salimos en tour a recorrer la zona. Fue una mezcla de tour histórico, antropológico mezclado con la naturaleza de la selva. Pirámides imponentes, contrucciones lindísimas, pero también arañas de gran tamaño, monos saltando, insectos de todos los tipos y formas, y ruinas cubiertas por la naturaleza misma.

Todo esto fue Tikal, junto a nuestras amigas Sarah Y Laureen fue una experiencia inolvidable en este viaje, sumado a los días en Flores donde conocimos a Solene y Mathilde, otras 2 grandes compañeras.
PALENQUE: esta locación fue nuestro destino después de Tikal, cruzando de Guatemala a Mexico. Fuimos a dormir al pueblo para esperar a nuestras nuevas compañeras francesas. Una vez todos juntos salimos para la zona arqueológica. Y nos encontramos con, creemos, una (sino la más) de las ruinas mayas más importantes que hayamos visitado. Impresionantemente bien restaurada, con palacios monumentales y estructuras de gran tamaño.

Los 5 recorrimos las ruinas sin guías, pero gracias a que México es una país muy turístico, había muchas explicaciones y por ejemplo videos de Pakal y su tumba (el gobernador más importante de Palenque y unos de los más influyentes en el mundo Maya). Puentes colgantes, cascadas dedicadas a reinas mayas, patios de juegos de pelota, entre medio de jardines y patios, y edificios muy bien conservados. El calor jugo un papel importante e hizo nuestra estadia un poco más corta de lo deseado, pero al mediodia es prácticamente imposible estar bajo del sol.

Pero sin duda, Palenque fue uno de ejemplos más claros del esplendor del mundo Maya. Su economía, su religión y su política, todo resumido en una ciudad y nosotros lo visitamos siglos después de su tiempo, y aun asi quedamos maravillados.
TULUM: luego de estar en San Cristobal de las Casas (esto formará parte de otro post más adelante) nos tomamos un bus interminable de 18 horas a la ciudad de Tulúm. 2 objetivos eran los que buscabamos ahí, las ruinas y sus playas.

Fuimos a las ruinas sin muchas expectativas, y realmente las ruinas en si no dijeron mucho. Pero nos encontramos con otra cosa. Estructuras al borde del Mar Caribe, y no cualquiera. Una mezcla de colores azules y celestes en todas sus tonalidades que hacen caerse de culo a cualquiera que se pare ahí. Un recorrido rápido por las ruinas para bajar a la playa y disfrutar del agua, el calor, la arena y la vista de unos de los lugares más lindos que conocimos.

Es decir, las 2 cosas que fuimos a buscar a la ciudad de Tulúm, las encontramos en la zona arqueológica, pero fue totalmente inesperado, y por eso fue una experiencia única.
CHICHEN ITZA: apenas llegamos a Cancún, lo primero que hicimos fue alquilar un auto, asi pudimos movernos mas fácil y rápido. Además, nos vino bárbaro para ir hasta Chichen Itza, La Ciudad Sagrada de los Mayas. Estuvimos justo alli el día 22/9, un día muy particular, ya que como sucedió hace más de 1,000 años, el fenómeno del equinoccio (21/22 marzo y septiembre) en el templo de Kukulcán, sigue conmoviendo a miles de turistas como nosotros que se reunen para vivir la experiencia de la magia maya. En estas épocas del año, el juego de luz y sombra en el templo, crea esta ilusión óptica: la de una serpiente que se mueve.

Recorrimos el parque en su totalidad. El Palacio es su construcción más grande, llamativa y famosa, pero lamentablemente no pudimos escalar sus 91 escalones como hubieramos querido, ya que hace 3 meses, una pareja de Holandeses murió bajándolos. Por ese motivo, hoy esta todo cercado con cuerdas que no permiten el acceso a ninguna de las ruinas.

Sin duda, lo que más nos asombró fue el sector del juego de pelota. Este juego consistia en embocar una bola en un arco ubicado en la paredes del campo de juego. Quien primero convertia tanto, era, aunque les suene raro, declarado ganador y su capitán DECAPITADO.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Utila, Islas de la Bahía, Honduras (y la escuela de buceo)

Salimos de Nicaragua, bus a Tegucigalpa, dormimos ahí y al otro día otro bus a La Ceiba. Una noche mas y ferry a la Isla de Utila, en las Bay Islands. Pero para explicar este post vamos a usar una manera poco ortodoxa en nuestro blog. Como los 3 tuvimos diferentes experiencias, vamos a poner lo que cada uno relató, empezando por Juli (que solo hizo un Discover), Manu (que sacó el Open Water Diver) y yo (que saqué el Advanced Open Water).


Julia:
Ni barco hundido, ni flotabilidad, mucho menos cálculos matemáticos (lo que hubiera sido mas que terrible para mi).... Simplemente esto de bucear fue vivir la experiencia por una vez en mi vida. Estas en Honduras, en las islas de la bahía, lugar indicado en el mundo para hacerlo, no podes decir no....

Fue realmente muy lindo y mas que entretenido, lo recomiendo ampliamente, tal vez un poco tensionante la sensación de estar ahí abajo, aunque no tan profundo como los chicos, pero ahí abajo al fin.....Ver los corales y peces de mil colores, es realmente increíble!!!!!!

Aprender las señales, y como decir "no tengo mas aire subamos yaaaaaaa " jaajajajaj fue muy gracioso. Ver los miles de colores que nos ofrece la naturaleza bajo el agua es algo mas que apasionante. Es otro mundo bajo el agua, ojala nadie dude en hacerlo. Como hice yo, y no me arrepiento!!!!!!!!!!


Manu:
La primera sensación es rara: estás con un traje apretado y con un chaleco que tiene peso en la espalda, pero igual flotás. por costumbre e instinto, pataleas para mantenerte con la cabeza afuera del agua, pero el chaleco está inflado y no te sumergís. Lo que sigue es más raro aún: siempre respirando, apretás el botón que desinfla el chaleco y te comenzás a hundir. Todo se empieza a ver más azul y más grande, y el agua te tapa toda la cara. mientras, seguís respirando, pero por la boca. los oídos te molestan un poco, pero bajás de a poco, y soplando aire para destaparlos. Para no irte para arriba y para abajo descontroladamente, respirás hondo y lento, tranquilo. te acordás de Darth Vader, con esa manera de respirar tan particular.

Ya se ve algún pez dando vueltas, y el arrecife se hace cada vez más grande. Extrañamente te sentís seguro, pese a que estás a 18 mts bajo al agua. El agua es increíblemente cálida y los colores son más intensos, así que es un espectáculo de movimiento y color, todo mezclado con los rayos del sol que iluminan la blanca arena del fondo. Seguís bajando y ves todo lo que hay en el arrecife de coral: peces, plantas, cangrejos, calamares, algas, y cantidad de otras cosas que no tenés idea de lo que son.

Mirás para arriba y te das cuenta que estás abajo del agua, muy abajo. las burbujas que liberás suben incansablemente hasta la superficie, como bailando. Mirás el marcador de aire que tenés; llegó la hora de subir: siempre respirando empezás a patalear. si estás cerca del fondo, el agua que empujás va a mover la arena. Mirás para arriba y ves otros a buceadores y al barco, y es todo muy pequeño en comparación con la enorme barrera de coral que te rodea. 10, 8, 5 metros. Das unas vueltas mientras esperás que tu cuerpo libere el nitrógeno que absorbió, mirás para abajo y ves el arrecife que acabas de recorrer nadando. un paisaje increíble y bastante diferente.

Los últimos metros son raros también: a medida que te acercás, empezás a verte reflejado. las burbujas llegan antes que vos. las manos son las primeras en salir del agua. después la cabeza. inflás el chaleco, te sacás el respirador y te relajás. las olas te mecen mientras te sacás el equipo. subís al barco y esperás: ya viene la segunda inmersión...


Mauro:
Buceo nocturno, barco hundido, buceo en profundidad, dominio de la flotabilidad y navegación fueron las cinco especialidades que elegí para mi curso de Advanced Open Water. Este es un curso que se puede hacer una vez que tenés el Open Water (el que hizo Manu) para ampliar tus habilidades y límites en el buceo deportivo.

7 PM. Sensación muy extraña. Me encontraba armando mi equipo casi al atardecer. Cargamos todo, y salimos con los últimos rayos del sol. Ya habíamos tenido en tierra la clase teórica de buceo nocturno, así que todo estaba preparado. Al agua todos, y a descender. Con linterna en mano, igual cuesta acostumbrar los ojos a la inmensa oscuridad que reina en el mar de noche. Pero debo decir que fue una de las mejores experiencias de mi vida. En un momento, apagamos todas las luces y buceamos en la oscuridad, sólo con el instinto... y fue un momento imborrable. Vimos peces y organismos brillantes, que de día no se pueden apreciar.

El barco hundido fue otra muy linda experiencia. Estaba a 30mts, por eso no sólo nos preparamos en Wreck (naufragio), sino también en buceo profundo. Reconocerlo fue divertido, y hacía recordar mucho al principio de Titanic. El buceo profundo no fue de lo más interesante, pero sirvió para aclararme que las matemáticas no son para mí. Para ver si sufrías de narcósis de nitrógeno (te marea o te puede hacer alucinar, depende de la profundidad que cada uno pueda soportar), nos hicieron hacer una operación matemática a 30 mts de profundidad. Claramente, la hice mal. El temita fue que nos hicieron hacer otra en la superficie, y también salió mal. Conclusión: Mauro es un excelente buzo, pero un pésimo matemático.

El exámen de navegación fue fácil: No más que hacer un cuadrado usando una brújula, y encontrar el bote en el regreso. En dominio de flotabilidad, unos ejercicios divertidos como pasar aros por el medio, cadenas, para finalizar jugando al freesbee bajo el agua. Al llegar al Parrot Dive Center, en Utila, no estaba seguro de hacer el curso de Advance. Pero creo que sin duda fue la mejor decisión.


León, entre museos y playa

León es una ciudad colonial al estilo granada, mas sencilla y discreta. Nos dedicamos a recorrerla casi en su totalidad, y recorrimos sus coloridas calles, La Catedral, que se destaca de las demás construcciones por su fachada imponente,el parque central con al avenida que lleva su nombre, iglesias varias y mausoleo de héroes y mártires. Decidimos hacer un poco de relax y nos hicimos una pasada por el cine y vimos La Momia 3, sin comentarios.

También fuimos al Museo de la Revolución, guiados por un ex combatiente, lo que lo hizo un poco mas interesante, ya que de por si el museo es un amplio salón con fotos recortadas de diarios y revistas de la época. Pero el aporte de este personaje le dio color y sentido a toda la visita. Una persona que dio la vida por la liberación de su país, y que lo volvería a hacer.

Ruben Darios y su casa también fue uno de los paseos que hicimos. No podíamos dejar de conocer las playas que apenas se encuentran a una hora de León, Las Peñitas, muy lindas, enormes costas con una olas muy pero muy fuertes que nos hicieron acordar a nuestros dias en Costa Rica.

En Leon, nuestro hostel funcionaba como Bar así que era punto de encuentro de mucha gente, amigos y diferentes nacionalidades. Los mojitos cubanos que nos tomamos allí, serán parte de un recuerdo imborrable, para algunos mas que para otros, así como también los partidos de pool.

Un párrafo aparte merece por lo que nos quedamos casi 6 días ahí. Una fiesta que se celebra una vez al año, La Asunción de María. Una fiesta que conmemora un pedido de auxilio del pueblo de León, a causa de un volcán que estaba destruyendo la ciudad. Es una especie de hallowen, pro religioso. Uno va de casa en casa diciendo, ¿qué causa tanta alegría? a lo que le responden los propietarios de las casas: "La asunción de María" y te regalan en teoría dulces (porque nos dieron también cajas de fósforos y hasta polvo para lavarropas. En fin una fiesta muy tradicional, donde algunos locos andaban vestidos de toros diparando fuegos artificiales a la gente, pero muy linda.

Se puede decir que León fue una ciudad que nos sentó muy bien, pero en la que pasamos mas tiempo del debido.

Granada y la Isla de Ometepe, Nicaragua

Como no es de sorprenderse en este viaje, la salida de Costa Rica tampoco fue fácil. Sabíamos que era un largo trayecto con varios transbordos, pero los problemas comenzaron apenas salimos del ferry. Nos teníamos que tomar un bus a Peñas Blancas (la frontera), pero nos informaron que un puente se había roto, por lo cuál había que hacer transbordo. Tomamos el primer bus y, para nueva sorpresa, al llegar al puente (que lo cruzamos caminando) del otro lado más de cien personas esperaban el bus de la misma compañía; luego de más de una hora de idas y vueltas, nos subimos al bus repleto que nos llevo a la frontera.

Una vez hechos los papeles, ya en Nicaragua, una nueva complicación: no habia más buses. Con mucho sufrimiento y dolor, nos tocó pagar un taxi. Lo primero que vimos al pisar territorio nica, fue una publicidad muy grande de su presidente Daniel Ortega que decía "arriba los pobres del mundo". Se dice que Nicaragua es el país más pobre de la región, y uno de los más pobres junto a Haití y Bolivia. Estábamos muy contentos de estar allí y de dejar a Costa Rica, increíblemente linda pero casi una estrella más en el pabellón estado unidense.

Ya en el taxi, nuestro destino fue Granada, la ciudad colonial por excelencia de Nicaragua, y una de las más importantes. La ruta nos regaló paisajes increíbles y un cielo imponente. Al llegar, nos llevamos otra sorpresa: la ciudad estaba llena de turistas (en su mayoría, europeos), y era increíblemente linda. Callecitas empedradas, peatonales llenas de bares, una plaza central con sus puestos de comida típica, y una gente muy humilde pero muy amable. No nos quedamos mucho tiempo, pero nos bastó para reconocerla, disfrutarla y hasta para tomar un rico y memorable fernet.

De Granada nos tomamos un bus a Rivas, un taxi al puerto de San Jorge y un ferry a la Isla de Ometepe (se dice que es la isla más grande dentro de un lago). La isla está situada entre dos volcanes, y tiene muchos pueblos alrededor. Nuestro primer destino fue Mérida, a una hacienda que llevaba su mismo nombre. Con nosotros fueron Emily y Sarah, dos chicas canadienses que no se habían decidido a dónde ir, y nos siguieron.

La estadía fue muy agradable: una caminata a unas cascadas (con la pésima idea de ir en ojotas), kayak a unas islas llamadas Monkey Islands (en las que pudimos ver varios ejemplares de monos capuchinos y arañas), unos atardeceres increíbles y mucho juego de cartas.

El siguiente destino en la isla fue Santo Domingo. Un lugar un poquito más grande, pero con la misma calidez; este pueblito tenia playa, así que pudimos disfrutar de ella. Nuestras amigas canadienses también vinieron, junto con dos nuevos amigos: Juliana, de EUA, y un canadiense más. Aquí no hicimos mucho más que ir al Ojo de Agua (una piscina natural de agua cristalina) y descansar mucho. Grandes discusiones, diserctaciones políticas, y más cartas para relajar, nos acompañaron a todos en estos días.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Montezuma y Santa Teresa

Costa Rica, sin duda, es un destino lleno de lugares increibles, verdes, selvaticos, de grandes playas, asi como tb volcanes y parques nacionales. En el golfo de Nicoya, bien al borde de la peninsula que lleva su nombre se encuentra Montezuma, catalogada como emporio turistico en un medio que poco ha sido trastornado por la mano del hombre. Despues de nuestra aventura tarzanica en el canopy tour, que mejor que unos dias de relax en las playas costarrisences.

Embarcados en un ferry bastante mas grande de lo que pensabamos, y despues de un viajecito que apenas duro una hora, llegamos a esta playa. No podia faltar la lluvia para darnos la bienvenida. Almorzamos frente al mar, mucha caminata en la playa, una recorrida por Cabuya (una de las playas cercanas) y vida tranquila. Por la noche no hay demasiado para hacer, pero en compañia de un buen libro todo se ve diferente (gracias Garcilazo de la Vega por enseñarnos tanto en tannn poco tiempo!!!)

Santa Teresa, la playa mas propicia para el despliege asombroso de nuestras capacidades surfisticas. En el mismo hostel donde estabamos parando, alquilamos un longboard. Entre los 3 no hicimos una, pero fueron momentos muy divertidos. Cocinamos bastante, vimos unos aterdeceres increibles, y por la noche nos dimos una vueltita por D & N, un bar cercanos al hostel donde bailamos al compas de la salsa con nuestras amigas de alemania, Frederik y Tatiana.


Montezuma y Santa teresa, dos destinos interesantes para descansar y divertirse.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Cahuita y Monteverde

Cahuita, el caribe tico... la salida de Panamá y llegada a Costa Rica, como era de esperar, no fue sencilla: una lancha, una camioneta, cruzar un puente caminando, migraciones (conseguir una reserva de salida del país, incluído, claro) y otro bus, hicieron que el trámite sea de unas 8 horas aproximadamente, sin embargo, Cahuita bien lo vale.

Es un pueblo tranquilo y pequeño, opacado por sus vecinos Puerto Limón y Puerto Viejo. También es donde se encuentra uno de los tantos parques nacionales ticos (asi que se pueden ver monos y otros animales desde la playa). Y, si bien no hicimos mucho, ya que nos llovió tres de los cuatro días que nos quedamos, aprovechamos para descansar, leer y jugar a las cartas. Como conseguimos una cabañita, pudimos cocinar y comer rico y sano, y por la noche tomar un poco de ron y dar una vuelta por el pueblo (donde había una feria con breakdance, reagge y autitos chocones).

No hay mucho más para contar de Cahuita. Pero es un lindo y tranquilo destino para conocer y relajarse.
Monteverde, en el medio de Costa Rica es aventura. Eso es Monteverde. Y adrenalina. El viaje es largo, y comenzó en San José (donde pasamos solamente una noche). Lo que impacta del paisaje es lo verde que es todo... Tal vez por eso es que Costa Rica es Pura Vida (cosa que oímos en varias ocasiones, y en los más diversos sentidos posibles). Selva, árboles y más selva, parte por asfalto, parte por caminos de tierra.

Una vez allí, instalados en un hotel en medio del pueblo y ya habiendo comido, salimos a recorrer. Nos encontramos nuevamente con las holandesas, Linda y Laura. Ellas iban a tomar el tour de canopy (tirolesa) al día siguiente, asi que nos acoplamos con ellas. Pero para eso falta... Fuimos al único bar que estaba abierto, y para nuestra sorpresa, era noche de karaoke. Pero no era un karaoke típico, sino que era un hombre, un mariachi, el que cantaba rancheras y canciones mexicanas. Después de unas cervezas, todo el mundo bailaba. Reaggeton, salsa, merengue, bachata, rancheras y demás... Pero, como todo bar en Costa Rica, cerca de las 2am cerró.

Al día siguiente nos levantamos y nos preparamos para el canopy, una de las actividades más representativas de Monteverde (son varias las empresas que ofrecen el tour, y se realiza en distintas partes del bosque de los alrededores). También se pueden hacer tours a caballo o en cuatricíclos, caminatas y demás.

Camioneta de por medio, y junto con las holandesas y un grupo de amigos de ellas llegamos al lugar. Preparación, equipos y explicación (en castellano o en inglés, ya que la mayor parte del turismo es, obviamente, angloparlante) nos mandamos a las plataformas.

Pero, ¿qué es el canopy/tirolesa? Es estar colgado a varios metros de altura de un cable de metal que une dos plataformas (algunas muy alejadas), y deslizarse de una a otra a distintas velocidades. Es seguro, ya que hay dos o tres "seguros", y divertido. En algunos casos, se toma mucha velocidad, y la vista es realmente increíble: Se siente como volar entre y por encima de los árboles. Todo esto fue de la mano de los guías, que se hicieron un festín con un grupo de "argentinos boludos" y realmente hicieron del tour algo inolvidable. Dicho tour incluía también dos actividades extra: Rapel, que es una bajada tipo SWAT desde una plataforma hasta el suelo (en el que los huevos, junto con el estómago, te quedan en la garganta), y el Tarzán.
El último, obviamente, es hacer un salto al estilo Tarzán, pero con una soga y muy atado. Y es una de las actividades más intensas que hemos realizado en este viaje, ya que se salta de una plataforma de 12 metros, y se llega a una altura máxima de 60 mts cuando la soga está completamente extendida. Como la sensación es tan fuerte, es difícil de transmitir. Creemos que éstas fotos van a ser bastante elocuentes.




Terminado el tour, volvimos al hotel. Y descansamos un poco de tantas emociones. Al día siguiente, al no haber mucho más para hacer, nos fuimos para la playa. Pero eso ya es otro post, es otra historia...

lunes, 4 de agosto de 2008

Panama City y Bocas del Toro

Después de la gran odisea llegamos a Panamá City, ciudad que nos recibió con un gran combo en Mc donalds como para hacer honor a la cultura yankee reinante.

Nos quedamos poco tiempo, por lo que no visitamos mucho, pero si lo clásico. Un paseo bajo la lluvia por el casco histórico, ir al mall y ser seducidos por la nueva Batman y por mas fast-food, y la visita imperdible al gran Canal. Obra de ingeniería por excelencia, una maravilla moderna con su sistema de exclusas, el paso de los barcos y su interminable cantidad de turistas que viajan todo el mundo, para conocerlo. Lamentablemente en el museo no se muestra seriamente la explotación y el genocidio que tuvieron que soportar los latinos que trabajaron en la construcción del Canal.

Por la noche, en compañía de Zully (nuestra amiga panameña) conocimos el Causeway, con sus barcitos, restaurantes y bares, sobre la costa, lo que nos permitió apreciar todo el relieve de la ciudad iluminada, además nos llevó a un cumpleaños en un boliche de la ciudad a bailar un poco de reggaeton, merengue y salsa. También nos reencontramos con Roni, que se unió nuevamente al grupo.

Así fue Panamá City (ex ciudad de Panamá) una estrella mas en la bandera de Estados Unidos, la futura NYC y Miami Beach según los locales, pero definitivamente, una ciudad Latino americana más. Espero que algún día os panameños se den cuenta de esto.


Como para descansar un poco de la ciudad, tomar sol y disfrutar de las playas del Caribe sur, nos fuimos para Bocas del Toro. Un destino muy lindo y muy turístico en Panamá.

Además de unos paisajes muy lindos, viajes en lancha y un hotel con deck propio, en Bocas se puede hacer snorkel, ver corales y delfines, pasear en lanchas taxi que te llevan a diferentes playas donde los surfers hacen lo suyo...


Por la noche, unas cervezas, cuba libre y todos reunidos en el mismo lugar, el Barco Hundido, un bar rustico sobre el mar, con mucho de reggae.

En Bocas conocimos a Laura y Linda, dos chicas Holandesas, y a Carl y Alex, dos Ingleses que compartieron con nosotros los días en la isla, además de seguir con Roni. Eramos un gran grupo. Y lo pasamos bárbaro. Playa, amigos, que mas se puede pedir.


Guía practica para cruzar de Colombia a Panama

Como es sabido, el cruce de Colombia a Panamá es complicado. Por tierra es imposible, es todo terreno selvático y la única carretera es usada solo por narcos. Las opciones más lógicas son crucero o avión. Los vuelos no salen menos de 350 dolares y el crucero imagínense. Anteriormente se podía cruzar en barcos de carga, pero luego de que uno de estos explotó con turistas adentro, esto se canceló. Entonces, para los mochileros hay 2 opciones:

Cruzar en velero. Nosotros conocimos a un argentino de 28 años (quien había venido a recorrer Am. del Sur, se casó y se quedó en Colombia) que tenía uno y nos ofreció ese servicio. El viaje salía 320 dolares incluía todo, y en el camino frenaríamos en las islas de San Blás. Pero el velero no estaba muy bueno y obviamente nos íbamos a marear y demás (subimos para ver cómo era el barco; al bajar, todo parecía moverse!).

La segunda opción era viajar de Cartagena a Turbo, de ahí en lancha a Capurganá, más bote hasta Puerto Obaldía (Panamá) más un bus
hasta la ciudad de Panamá. Valor aprox: 100 dolares. Es claro que elegimos la segunda opción, principalmente por un tema monetario. Y también es claro que todo salió al revés...

A las 5 a.m. nos subimos a una combi que habíamos contratado para que nos llevara de Cartagena a Turbo. Esta nos costó unos 75000 pesos (aprox 45 dolares) y primero nos llevó hasta la mitad del camino; fueron 4 horas de curvas y más curvas. Ahí nos cambiamos a otra combi, un poco más apretados, y seguimos viaje. Otras 4 horas, 2 de las cuales fueron por un camino de tierra que cruzaba varias fincas. Lo mejor del viaje es que durante mucho tiempo fuimos bordeando el Caribe, así que la vista era impresionante.

Turbo es un pueblo de negros mayormente. Debíamos llegar y tomar una lancha a Capurganá, pero obviamente ya no había y tuvimos que esperar hasta el día siguiente. Ahí averiguamos cómo debía seguir el viaje, los costos (todo era más caro de la info que teníamos), y vaya sorpresa, que la única manera de salir de Puerto Obaldía era por avión... Un quilombo. Agrégenle a eso calor, humedad, gente y mucha policía. Por suerte conseguimos un hotelucho de mala muerte para pasar la noche, comimos algo y nos fuimos a dormir temprano.

A la mañana siguiente, con los pasajes en la mano (50000 pesos que son un poco menos de 30 dolares) fuimos al puerto. Mucha gente, colas, equipajes; de allí salen las lachas colectivas (de alta velocidad) que van a distintas ciudades colombianas a las que sólo se accede por agua, cruzando el mar Caribe. Obviamente nos cobraron exceso de equipaje (se puede llevar max 10kg, y nosotros teníamos aprox 20 cada uno), y nos montamos. La lancha iba repleta de gente y de cosas, pero aún así iba a una muy buena velocidad. El mar estaba calmo y no había viento, pero las olas igual nos hacían saltar por el aire, caer y mojarnos. Así fue el viaje por 2 horas.

La última ciudad de Colombia antes de cruzar la frontera fue Capurganá. 2000 habitantes que viven de la pesca y del turismo, y definitivamente un lugar para conocer (también se puede llegar en avión desde Medellín) y pasar unos días, ya que es un paraíso en el Caribe. Sellamos la salida en el pasaporte, arreglamos con un botecito de pescadores para cruzar a Puerto Obaldía (que llevaba unas 15 personas a bordo y nos cobro unos 20000 pesos, aprox 10 dol) y dejamos la querida Colombia.

En Puerto Obaldía, al legar, tuvimos que pasar por una especie de goma espuma mata insectos o bacterias, o quién sabe qué. Nos revisaron los equipajes e hicimos migraciones. Es un pueblito muy chiquito, una base militar y nada más (el hombre de migraciones es hermano del que revisa el equipaje antes de subirlo al avión, que también maneja la Internet del pueblo, y a ambos los vimos tomando unos rones a la noche, muy divertido).

Lo increíble es que ya acá migraciones se empieza a complicar: hay que presentar solvencia económica, osea mínimo 300 dolares o tarjetas de crédito o débito; tener una reserva de salida del país y contestar varias preguntas antes que te acepten como turista. Parece que estuvieses entrando a EEUU, y la verdad es que es Panamá (lo decimos sin desmerecer a nadie, pero siendo completamente realista). Por suerte hicimos todo rápido (tuvimos que ir a Internet a hacer una reserva por Copa de salida de Panamá), así que nos conseguimos una habitación en la única pensión del lugar, reservamos vuelo para el día siguiente, y nos fuimos a comer.

A día siguiente, miércoles, a las 9 empezamos con los trámites para subir al avión. La linea, Aeroperlas, del grupo Taca, un turbohelice para aprox 20 personas. El lugar del Check-In era la casa de vaya uno a saber quien, (donde el día anterior habíamos hecho la reserva) y lo único que hacían era poner tus datos en una hoja para que pagues al llegar a Panamá. Controlamos el peso, nada de encendedores, nada de líquidos, nada de nada. Despachamos todo lo que pudimos (fue ponerlo en un carrito que llevaron a mano hasta la "pista"), y a esperar al avión, que recién iba a aterrizar tipo 11 am.

Alrededor de las 12 salimos. Un poco de carreteo y arriba, a través del Caribe y a cruzar de este a oeste hasta el pacífico. En el vuelo, los pilotos nos regalaron unas galletitas, una gaseosa (como estábamos en los primeros asientos nos consideraron su First Class) y nos llamaban cada dos por tres para señalarnos cosas: la entrada del Canal, la ciudad, etc. (de hecho, después nos dejaron sacar unas fotos "pilotando", cuando el avión estaba en tierra y con los motores apagados). La verdad, muy buena onda. El problema vino después, en el aeropuerto.

Aterrizamos a eso de la 1pm. Lo primero que nos hicieron hacer fue pagar. (unos 85 dolares aprox) Después, a esperar en distintas salas. Revisión de equipajes, una vez, dos veces, tal vez tres. Entrar y contestar preguntas. ¿por qué viene a Panamá? ¿es su primera vez aquí? ¿a quién viene a visitar? ¿me puede mostrar su solvencia? Tuvimos que esperar a que Interpol contestara sobre nuestros datos... Así por 3 horas, con la gente de la aduana, la gente de migraciones y después con la gente de Policía Nacional. Claro que nos trataron de explicar que se hace así porque por la ruta de Puerto Obaldía ingresan muchas personas con drogas, o guerrilleros, pero la verdad que fue muy molesto e innecesario, a nuestro parecer.

Espero que nuestra experiencia pueda servir para que otros mochileros vayan más preparados a esta odisea y sobre todo armados de paciencia. La vueltita esta salio unos 180 dolares aproximadamente. No es muy económico, pero digamos que es una de las maneras más baratas de cruzar, eso si, es engorroso, cansador y sobre todo muy molesto. Pero bueno, a seguir subiendo, PAL NORTE.

Cartagena de Indias


Aún siendo uno de los puertos más importantes que tiene el país, Cartagena se las ingenia para ser una de las ciudades más bellas que recorrimos. Será por su muralla y el fuerte, o tal vez por los modernos edificios que se agrupan en Boca Grande, o probablemente por el contraste de ambos.


Su atractivo también se lo da la historia, que años atrás la convirtió en una ciudad marcada por 4 ataques piratas, y que en tiempos más cercanos se convirtió (y aún hoy sigue siéndo) en el lugar donde los traquetos tienen sus fincas. Y, por supuesto, el clima caluroso y soleado, hacen que sea el lugar que elige mucha gente para retirarse o para vivir, y que llena sus puertos de yates con banderas de todos los colores.Es una ciudad que recorrimos gracias a Carlos, Zetika, Mari, Melissa y Eliana, que nos llevaron a bailar salsa, reegaeton, merengue y otros ritmos costeños al Quiebra-Canto y a Mr. Babillas, con quienes nos sentamos de noche en la muralla, a tomar algo o simplemente a charlar, y con quienes fuimos a las mejores playas, a comer pescado y a los no tan buenos lugares de comidas rápidas de la bandera tricolor. Ademas nos invitaron a piletas y yacuzzis y nos hicieron sentir como en casa.
Cartagena también fue otra ciudad para descubrir y probar cosas: Jugos de níspero y de borojó, buñuelos rellenos de queso, cervezas de distintas marcas y dulces típicos, todo rodeado de murgas y salseros que llenaban las calles de la ciudad vieja con sus músicas. Al mejor estilo Cuba, las calles de la Ciudad Amurallada te traspontan a la vieja Habana.

En fin, Cartagena es otro de los destinos imperdibles del país de la bandera de los tres colores. Es el destino más turístico, el más caro, y uno de los más intersantes.

En busca de la Ciudad Perdida

En la región noreste de Colombia, sobre las sierras de Santa Marta existieron (y aún existen) una civilización indígena llamada Tayrona. Al mejor estilo Machu Picchu tenían una ciudad en medio de una selva impenetrable en las sierras, de acceso muy complicado lo cual garantizaba su protección.

Nuestra misión: llegar a esta Ciudad Perdida. El grupo: Mauro, Manuel y Julia + Kathy y David (la pareja de colombianos que habíamos conocido en Cali) + Walter el guía y Alberto el ayudante. El programa: 6 días en total. 3 para llegar, 1 para recorrer la ciudad y 2 para volver. Con todo preparado nos subimos a la camioneta que nos iba a subir al campamento base en el pueblo de Machete de donde arrancaría la travesia.

Hete aquí el primer problema. Subiendo, a la camioneta se le rompió la varilla (vaya uno a saber que es eso) y quedamos a mitad de camino, con lluvia, totalmente varados por una hora. Pero por suerte otra camioneta que pasaba por ahí completo el trayecto. Una vez en el campamento, las mulas cargadas, las mochilas a cuestas, las ganas intactas, un diluvio universal impidió nuestra salida. El video va a ejemplificar mejor esto.


Conversación con Walter de por medio decidimos quedarnos a dormir en Machete y salir al otro día. Pero el problema era que íbamos a tener que caminar 2 días en una jornada. Aceptamos el reto. 4 de la mañana arriba, café y un poco de pan y a caminar. Este primer tramo fue particularmente duro, pero ya empezábamos a vislumbrar las maravillas de la selva. Para que se puedan dar una idea del paisaje imaginense los locaciones de películas como Rambo, o Depredador, o momentos como en Forrest Gump cuando caminaba por Vietnam y de un segundo para otro se largaba a llover y al ratito paraba y asi, o pastizales como los de Jurasic Park en donde se escondían los velociraptors. Subidas, bajadas, tierras de todos los colores, desde un rojo intenso hasta los marrones mas extraños. En este pesado tramo, no sabemos como pero David se las ingenió para fumarse un cigarillo en una de las paradas de descanso (súmenle que este muchacho sufre de asma). No es difícil imaginarse que a partir de eso casi tuvimos que cargarlo.

También en este trayecto tuvimos nuestro primer encuentro con el cuerpo del ejercito nacional, que gentil y amistosamente hablaron con nosotros, nos dejaron usar sus teléfonos, se sacaron fotos con nosotros y nos presentaron a un personaje muy pintoresco, el agente Smith, un perro policía especialista en explosivos. Seguimos nuestro camino hasta llegar a Adán (el lugar donde supuestamente debíamos dormir). Un almuerzo rápido y a seguir. Pero un nuevo problema se nos presentó, David no podía seguir. Tras tratar de convencerlo en vano seguimos el camino con un integrante menos. Otro duro trayecto pero sin demasiados sobresaltos. Nuevos paisajes, nuevos colores, toda la paleta de verdes que sea posible imaginarse, arboles de 300 años custodiando nuestro paso, pájaros emitiendo sonidos de todo tipo, cruces con mulas, e indígenas de la zona. Un paso veloz (para dejar atrás la amenazante lluvia que nos inquietaba a cada momento) nos deposito en Gabriel, donde pasaríamos la noche durmiendo en hamacas, haciendo una especia de charla técnica para discutir la ruta de viaje del siguiente día, y comiendo una proteínica cena.


Levantados bien temprano emprendimos un nuevo día de trekking con destino Ciudad Perdida. Este era el día de mayor preocupación para Walter porque había que cruzar alrededor de 8 veces un río que había crecido mucho a causa de las intensas y sucesivas lluvias, pero las sorpresas no iban a esperar. Estábamos comiendo unas bananas en un campamento indígena cuando de pronto Kathy dice: "Esa es la mochila de David". Esta la traía un hombre local, y obviamente el pensamiento de todos no lo lograba comprender. De repente, como resucitado de entre los muertos aparece David. Pasó que al tener tiempo para pensar se dio cuenta que no podía rendirse tan fácil, por lo que contrato una mula para que lo lleve bien temprano de Adán a Gabriel y luego acelero el paso para alcanzarnos. Nuevamente el grupo estaba entero.


Todos juntos seguimos adelante en este arduo día, en el que cruzamos incontadas veces el río, en algunas ocasiones ayudados por cuerdas que atábamos de un extremo al otro de cauce del rió, otras tanta haciendo cadenas humanas para frenar la fuerza del agua. Ninguna de las veces fue fácil, y se podía notar mas que nada en las caras de las mujeres al cruzar, pero con la ayuda de todos llegamos a la base de la ciudad, 1600 escalones nos separaban de cumplir nuestro objetivo.

Subidas las escalinatas se descubrió esta asombrosa ciudad de casi 1000 años de antiguedad. Encaramos directo al campamento donde dormían todos los turistas que llegaban a la ciudad, comimos, intercambiamos historias de terror y de brujas y a dormir. A la mañana siguiente el plan era recorrer la ciudad y conocer su historia.
La primer parada fueron unas piscinas naturales, cascadas y toboganes denominadas como el Pozo de la Juventud. Aquí nos encontramos con un grupo de reclutas del servicio militar que estaban en su día libre. El recorrido cultural pasó a ser reemplazado por un día de diferentes saltos ornamentales de cascadas de casi 10 metros al grito de "Lanceroooo" (grupo comando de las fuerzas especiales del ejercito de Colombia) junto con todos los muchachos que no nos permitían acobardarnos ante ningún reto. Luego intercambio de regalos, lecciones de como usar un fusil, fotos camuflados (mejor dicho embarrados). Por la tarde pasamos por su campamento nos sometieron a diferentes pruebas, como cargar todo el equipo (incluido el mortero y sus cartuchos) y ¡Parapetarseeeee! y hasta algunas quisieron enseñarle a bailar champeta a Manuel. Fue un día de esparcimiento y relax para poder descansar para emprender la vuelta.
Los 2 días de retorno no tuvieron demasiados sobresaltos, mas que Julia quejandose casi al borde de las lágrimas, con gran puchero, por nuestro paso muy rapido para su gusto. Mas que nada fue el esfuerzo de volver y no tener ninguna otra motivación que la de dejar de caminar. El primer día fue directo a Adán (paramos a comer en Gabriel para comer nomas) y el segundo ya estábamos de vuelta.

Podemos decir que Ciudad Perdida fue una experiencia única en nuestras vidas en la cual nos propusimos superarnos y hacer cosas a las cuales no estamos acostumbrados. Caminamos como nunca, potabilizamos agua del río para poder tomarla, comimos frutas que íbamos encontrando en el camino, caminamos bajo intensas lluvias, saltamos desde rocas altísimas sin saber a donde íbamos a caer y muchisimas cosas más.

Se podría compara este escenario al que el Che soporto por casi 3 años junto a sus compañeros en la Sierra Maestra de Cuba y ahora podemos entender un poco más los diarios de campaña, y todos los males y pesares que sufrieron día tras día. No nos quedan mas que palabras de admiración para con ellos.

domingo, 27 de julio de 2008

Santa Marta: La tierra de "Salsipuedes" y del Pibe Valderrama

Lo primero que uno siente cuando llega a Santa Marta es calor: de todos lo días que estuvimos, la temperatura mínima que vimos fue de 28º. Lo segundo que siente es alegría de bajar del bus, ya que desde Bogotá son casi 18 horas de viaje. Es una de las ciudades más viejas que tiene Colombia. Está en pleno caribe sur, y es uno de los puertos más grandes del país. Por consiguiente es una ciudad grande, extendida a lo largo de varios cerros. Allí teníamos a nuestro muy querido Jose Luis, un samario (asi se les dice a los oriundos de Sta Marta) que vive en Zurich, y que estaba en Colombia renovando su residencia suiza. A Jose lo conocimos en el hostel de Bogotá, pero sin pensarlo dos veces nos invitó a quedarnos en su casa, que queda en el camino a Taganga, un pueblo de pescadores, muy tranquilo y lindo.

La casa es súper humilde, hecha de cemento y casi sin pintura. Para llegar, hay que caminar unos 100 mts desde la ruta por un camino de tierra, pegado al cerro. Es la casa más alta que hay, asi que la vista es espectacular: toda la bahía y el puerto, las playas y la ciudad. En la terraza de la casa hay dos hamacas, asi que no era raro ver a alguien simplemente disfrutando del lugar, y era el lugar de encuentro para quedarnos charlando por horas.

En la casa vive su madre, Ena (que en realidad se llama Ana) y su marido, un pescador de pocas palabras que veía el noticiero y los documentales del Discovery Channel y que dormía en hamaca porque no sabía dormir de otra manera. También vivía el hijo de ambos, Johan, pero que ahora se había mudado con su mujer y los hijos de ella: 5 chicos, de 2 padres diferentes. Entre ellos estaban Cley, un chico de 13 años que quería ser jugador de fútbol profesional, y Kevin, también conocido como Indio (por parecerse a los indios de la zona), y que quería venirse a Argentina con nosotros. También estaban las chicas, las otras 3 más la 4ta, que era hija de Johan también, y que tenían 11, 6, 3 y 8 meses. Son una familia pobre que vive en el cerro de Santa Marta, como tantas otras. Johan había estado en el ejército, como la mayoría de los colombianos, pero actualmente estaba desempleado y no parecía tener muchas ganas de trabajar. Se ocupaba de ayudar a mantener la casa, arreglar algunas cosas y cuidar a los chicos.

También estaba Luis, el primo de Jose y de Johan, trabajador del puerto. El vivía en otra casa con su familia, pero estuvo bastante tiempo con nosotros charlando y pasando el rato.

Con todos ellos, con algunos más y otros menos, pasamos varios días: Tagangueamos, (o sea fuimos a Taganga) a la playa y de noche, a tomar cerveza y a bailar al Garaga, el único boliche del pueblo. Fuimos a nadar y a tratar de pescar pulpos o conchas anacaradas, con snorkel, antiparras y un arpón improvisado, probamos muchas frutas y jugos, comimos pescado, ayudamos a regar, a arreglar el camino de la casa y a preparar la cocina, ayudamos a bañar al perro, comimos pizza, pulpo y también bolis, que es un helado hecho a base de leche y vainilla, en nuestro caso, servido en una bolsita tipo naranjú.

Pero en Santa Marta también estuvimos con nuestros amigos de Cali, David y Katherine. Ellos fueron a pasar unos días allá, con la familia de David. Asi que con ellos, y también con Jose y Johan, fuimos a bailar al Rodadero, el barrio rico de Santa Marta, nos invitaron a comer a su hotel (donde conocimos a la familia) y también a hacer un city tour con acuario incluído.

En Santa Marta también arreglamos el tour de la Ciudad Perdida, pero eso merece un espacio aparte, y visitamos el Parque Tayrona, con sus playas, sus animales y su magia.

En fin, los pocos días que nos quedamos en Santa Marta nos hicieron sentir como en casa, junto a tanta gente querida. Tal vez por eso es que la despedida fue tan difícil. Tal vez por eso es que se la conoce como la tierra de "Salsipuedes"...