Al dejar La Quiaca y cruzar por el puente a Villazon comienza a marcar diferencias importantes en todo sentido. Ya se empiezan a ver a las famosas cholitas copando la calle y el negocio del día a día boliviano. Una larga caminata, mochila a cuestas hasta la terminal de trenes dejo en claro que no va a ser fácil moverse por la tierra de Evo. Al averiguar que los trenes salen todos los días menos el martes nos creo una especie de vacio, porque era Martes. Por suerte siguiendo los consejos de unas amigas de Manu nos fuimos a Tupiza. Ahí nos encontramos con israelitas que habíamos visto en el colectivo de Bs As a Salta. Eramos 10 en total tratando de llegar a Uyuni para poder salir el miércoles al Salar.
Entre idas y vueltas apareció Humberto, un local que se ofreció a llevarnos a los 10 en un jeep por una módica suma que no era lo que se puede decir barato. Debo decir que fue el peor viaje de nuestras vidas. El motivo por el cual había que salir ese día era porque todos las y los israelitas querían hacer el tour para terminarlo el viernes y estar el sábado en La Paz para la celebración de Pesaj, su ceremonia que conmemora la liberación de la esclavitud a manos de los egipcios. Después de 6 horas de sufrimiento por un camino de tierra cruzando por arriba del cielo mismo llegamos a Uyuni.
Tour contratado, salimos en una travesía de 3 días por salares, lagunas y desiertos. Volcanes, aguas termales y pueblos en el medio de la nada, que te hacen pensar en que la globalizacion es un medio de dominación y no una manera de unificación. Realmente era toda una experiencia convivir con 4 mujeres y un hombre israelita, una cultura y manera de ver el mundo totalmente diferente al nuestro. El primer día exploramos en Salar de Uyuni, comimos en la Isla del Pez (una especia de monte lleno de cactus en el medio del salar) bife de llama con quinoa. Seguimos recorriendo, con paradas en el medio. Ya ese día conocimos mucho de la cultura judía, y que el preconcepto de que todos los israelitas son judíos practicantes, amantes de su cultura no era tan acertado. Sus raíces son fuertes, pero la influencia de USA es cada vez mas fuerte. Es como una fusión de culturas muy raras, y a su vez diferentes, pero que conviven al fin.
A la noche dormimos en un pueblito en el medio de la nada llamado San Juan. 3 manzanas, sin calefacción, con luz solo de 7 a 10 por generador. Ahí dormimos los 7 en un cuarto. En medio de la comida un grupo de 5 niños locales vinieron y nos tocaron 3 temas a la gorra se podría decir, fue muy emocionante y movilizante. El 2do día empezó temprano, y salimos a visitar diferentes lagunas. Fue un viaje lindo pero duro porque fue bastante arriba de la camioneta. Pero ahí siguió el intercambio con la cultura judía. Tuvimos un fuerte encontronazo con Avi, el único hombre aparte de nosotros por su constante prepotencia y su manera de denigrar al pueblo boliviano. Un pueblo bastardeado por su historia y su geografía.
El 3ra día fue terrible. 4 de la mañana arriba, con 2 grados bajo cero y a 4.500 metros de altura. Sentíamos que el frio quebraba los huesos. Después de pasar por un volcán fuimos a unos baños termales que nos calmaron un poco. El viaje continuo por otros lados, pero ninguno de demasiada importancia.
Lo que pudimos notar en este tour fue la inmensidad del desierto boliviano, la falta de recursos que tienen, y la necesidad de un plan de interacción que alcance todos los rincones de un país que en este momento se encuentra en un momento crucial.
