miércoles, 1 de octubre de 2008

San Cristóbal de las Casas

Como muchas veces en nuestro viaje, las dudas reinaron en las decisiones que ibamos tomando. Una decisión muy difícil fue la de ver si íbamos o no a Mexico. Pero luego de muchas averiguacioens y consejos nos mandamos. El primer destino fue Palenque (que explicamos en el post del Mundo Maya) y de ahi a San Cristobal de las Casas, en el estado de Chiapas. Vale la pensa aclarar que Chiapas es la regíon con mayor número de índigenas, y además la más pobre.

San Cristobal es una ciudad increible, y nos recibío de la mejor manera. Una mujer llamada Erika, junto a su hijo Carlitos nos ofrecieron un hostel para los 5 (estabamos con Mathilde y Solene, las chicas francesas) y la mejor decisión que tomamos fue aceptar. Junto a su marido Arturo, nos hicieron sentir como en casa. Lo llamaron Casa Jardín, y es atendido por ellos, te cocinan, te hacen el desayuno, lo que necesites ellos estas. Grandes conversaciones salieron en ese hostel, sumado a que sin lugar a duda formamos el grupo máas ecléctico del viaje. Franceses, argentinos, japonesas, alemanes, mexicanos ingleses entre otros. Es más, un día fuimos 14 a comer y fue muy divertido el intercambio cultural.

La ciudad en si es muy linda. Colonial, mezcla de una ciudad antigua, con turismo en su máxima expresión. Caminar por peatonal 20 de noviembre hasta llegar al Mercado, o ir a sus plazas, con sus iglesias o catedrales. Sus restaurantes de gran nivel (a los cuales obvio que no ibamos) y sus puestitos de comidas, sus bolichitos, como Zirkus el cual visitamos en varias ocasiones. También fue lugar para los apeteizers, promocionado por las francesas, vino y diferentes snacks y tapas para pasar la tarde en compañia de una buena conversación, o en algunos casos de un violín y banyo.

También tuvimos tiempo para ir al cine y ver Deficit, una pelicula dirigida y actuada por Gael Garcia Bernal que prohibo que alguien vea. No pudo ser más mala (la eligió Solene). Pero una de las cosas más lindas fue que estuvimos para el 15 de septiembre ahi, el día del Grito de Independencia. Nos juntamos todos en la plaza central a esperar las 10 para gritar todos, junto al Alcalde, viva Mexico, viva la Independencia y viva mil cosas más. La plaza estaba llena, el grupo Acaciete le dio color a la noche con un megarecital y nosotros nos fuimos a tomar una Micheladas.

San Cristobal fue base para ir a otros lugares. Uno de ellos fue San Juan Chamula, un pueblito a 15 minutos, en cual hay una gran feria, pero sobre todo, una iglesia muy fuera de comun. Es una mezcla de religiones entre la católica y las creencias mayas. El piso esta lleno de ramas de pino, y velas por todos lados. Imágenes y estatuas de todos los santos que se puedan imaginar. Una buena comida regional cerraron la tarde. Pero con Solane y Mathile volvimos otro día e hicimos el recorrido de vuelta a pie. Mas o menos unas 3 horas, con lluvia intermitente, pero fue divertido.

Otro lugar que visitamos fue el Cañon del Sumidero. Nos dijeron que las paredes llegaban a tener mil metros, se veía inmenso. Cocodrilos, aves de todos los colores y naturaleza pura, en un recorrido en lancha de aproximadamente 2 horas. De ahi nos llevaron a Chiapas de Corso, el primer pueblo fundado en la región. Realmente no hay mucho para comentar, muy tradicional pero nada deslumbrante.
Y el mejor lugar que fuimos fue a Oventic. Un caracol zapatista al cual pudimos acceder. Para esto nos tuvimos que tomar una combi, al llegar un enmascarado (como todos los del ejército zapatista) nos pidió los pasaportes. Eramos un grupo de 8. Nos llevaron a una habitación donde nos explicaron un poco el funcionamiento del Caracol, y su ayuda a los pueblos indígenas. La charla fue muy fructífera, pero nos quedaron muchas dudas. De ahi dieron permiso para recorrer el pueblo, siempre y cuando no saquemos fotos a la gente. Fue una experiencia muy enriquecedora y que nos dió un panorama diferente a lo que se ve y se vive día a día en las grandes ciudades.

En fin, San Cristobal fue muchas cosas, pero sin duda uno de nuestros puntos más queridos en todo el viaje.