martes, 22 de julio de 2008

Bogota y alrededores

La situación es la siguiente: 3.45 a.m. salimos de Cali a Bogota. La linea de buses, S24, la del Tino Asprilla (un ex jugador de fútbol colombiano). Claramente nos dormimos todos confiados en la seguridad del Tino. Al despertarnos, al relator de esta historia le faltaba dinerillo, cheques viajeros, el celular y los anteojos. Todo estaba adentro de la mochila, y ni la policía que subió a revisar todo el bus, ni el Tino (que si lo veo lo asesino) pudo encontrar a ese colombiano mal nacido que realizó el hurto, pero no condenemos a toda Colombia por una persona, ademas esto pasa en todos los países. El viaje debía ser de 9 horas, por derrumbes y trancones (trafico), tardamos 16, imaginense nuestro humor. Así fue nuestra llegada a Bogota.

Nos encontramos con una ciudad muy parecida a Buenos Aires, podríamos decir que desde ahora las que mas se asemeja. Eso si, antes que nada hay que marcar una gran diferencia, la gente. Por mas que están sumergidos en el ritmo de una metrópolis, no gente no pierde su gentileza, su amabilidad ni su sonrisa. Si por ellos fueran te llevarían hasta la dirección que les preguntaste para que no te pierdas, te acompañarian si preguntas si una zona es insegura, y eso hace especial a Bogota, pero mas que nada a Colombia.

En Bogota conocimos grandes personas, nos reencontramos con otras y abrimos grandes amistades. Por ejemplo conocimos a Angela (una amiga de la gran Chenoa) que nos llevo a comer arepas, a varios lugares nocturnos como Quiebracantos, Alma (que después nos enteramos que era unos de los mejores lugares de Bogota) y Gótica. También conocimos Jose, un samario que tendrá mas lugar cuando contemos sobre Santa Marta. Y nos reencontramos con Marce, que nos saco a pasear por la Lupe un día y nos acompaño la noche que fuimos a Alma. Gente muy linda, gente muy agradable y que nos hizo sentir muy bien.

Entre otras cosas que hicimos fue ir al Museo de los gordos y las gordas, o mejor dicho el Museo Botero. Todo el mundo nos había recomendado el Museo del Oro, así que ahí fuimos, con la mala suerte que esta en reconstrucción así que solo vimos un pedazo en una sala auxiliar. Recorrimos la ciudad, la parte histórica, la plaza Bolivar, el Salitre Plaza, anduvimos por la calle 7 que la convierten en peatonal y se hace un desfile de show y vendedores ambulantes. Pero lo mas lindo que hicimos no se encontraba en la ciudad de Bogota sino a 1 hora.
En el pueblo de Zipakira, un pueblo muy colonial y muy pintoresco se encuentra una mina de sal, y en esta una Catedral construida en medio de este hormiguero de sal. En un principio era una capilla chiquita que los mineros habían hecho, pero luego colapso entonces contrataron a un grupo de personas para que desarrollen esta impresionante obra arquitectónica. Las estaciones del viacrucis, una catedral de 3 naves, estatuas, y demás que hacen de esto algo imperdible. Después de haber estado acá creemos que nadie que pase por Bogota debe perderse de esta atracción turística.
Asi que Bogota fue todo esto y un poco mas. Pero por sobre todas las cosas fue una ciudad en la que nos divertimos, conocimos gente y lugares lindos y culturales, y seguimos acrecentando el sentimiento de amor a Colombia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

aiiii ke lindo colombia...opino lo mimso ke ustedes...dios quizo un eden en la tierra donde hubiera gente bella y orgullosamente lo llamo Colombia! asi dicen los colombianos y opino lo mismo! realmente es un eden en la tierra...llena de angelitos...sigan disfrutando su viaje...y abriendose camino...
saludos
karin, la chilombianita

Anónimo dijo...

Chicos la verdad que no los conozco a uds. pero realmente por lo que leí y vi, están haciendo un viaje espectacular, lugares increibles, que la sigan pasando bien.
saludos